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Las cosas que no se nombran

Redes de mercado, cuernos, pergamino de cabrito, papel, huesos, madera balsa, saquitos de té usados, cuero, chala y hasta bosta se resignifican en manos de un grupo de 16 joyeros contemporáneos, que desde hace dos años trabajan en común para “prestar atención a lo pequeño, mostrar lo que no se ve y resistir en la solidaridad”.

Y porque los unió una búsqueda curiosa hacia el interior y cada uno descubrió algo de su sustancia, como esa del centro del hueso que hay que buscarla y extraerla, esa que no siempre se ve o no siempre se muestra, se llaman Caracú.

Cuentan que Caracú surgió a partir del workshop «De lo plástico a lo visual»,  coordinado por el joyero y escultor Jorge Manilla, a principio de 2018.

Colectivo artístico autogestivo

Forman un colectivo autogestivo de joyeros y artistas visuales sudamericanos: Vicky Biagiola, Andrea Nosetti, Carmen Romero, Gabi Nirino, Graciela Di Mónaco, Graciela Lescano, Hebe Argentieri, Lena Marie Echelle, Paula Botto Fiora, Marita Sario, Montserrat Wöhlk, Patricia Gallucci, Paula Isola, Rafael Luis Álvarez, Roxana Casale y Laura Giusti. 

Entienden la joyería como un espacio de expresión artística que les permite crear piezas, objetos e instalaciones que, más allá de lo funcional, posibilitan una indagación más profunda sobre la obra, el hacer, el ser y el ser en comunidad. “El grupo nos sostiene para crecer individualmente y en diálogo con otros, conviven estrategias expresivas y analíticas muy diversas, y podemos expresarnos en una conversación colectiva”, destacan.

Hoy finalmente estrenan «Las cosas que  no se nombran», ya que cuando estaban por mostrar su trabajo irrumpió la pandemia. “Pero lo desconocido, la incertidumbre, la quietud, el aislamiento no fue un punto muerto. Ahora nuestro desafío es darnos cuenta, elaborar lo que sucede, expresarlo artísticamente y ser contemporáneos tratando de entender y ser  capaces de enlazar causas, consecuencias, pasado y futuro para comprender nuestro tiempo y dialogar.

Caracú compartió una experiencia en un tiempo prolongado y realizó un proyecto, encontramos afinidad e intereses comunes, construimos vínculos afectivos y de confianza. Nos proponemos hacer cosas juntos con vocación artística, es decir, de manera expresiva, libre y creativa”.

Y reflexionan sobre su trabajo. “Las cosas que no se nombran ¿existen? Las palabras alcanzan para nombrar?…y el arte? Nos planteamos hasta qué punto una obra nombra algo, dado que siempre se trata de un enunciado abierto, que el otro completa aproximándose a una aprehensión de lo que ve y, aun así, ¿cuánto hay de paradójico entre el objeto y lo que vemos? ¿cuánto es real, real para varios, para uno, para todos?»

Por eso, presentan cosas que impactan, conmueven, que impulsan y toman forma, algunas vienen de lo desconocido, irrumpen sin sentido, hechas con materiales insospechados, no tienen nombre o sí, sin significado pero acá están para ser reconocidas, interpretadas y comunicadas.

«Las cosas que  no se nombran» es una muestra que forma parte de la III Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea. Se inaugura hoy, a las 18, en UADE Art, que se transmitirá por zoom con invitación y por el canal de YouTube de Joyeros Argentinos, también vía Facebook.

Luego, podrá visitarse hasta el 8 de octubre en Independencia 1127, de lunes a viernes de 10 a 17. La entrada es libre y gratuita presentando dni, con inscripción previa en uadeart@uade.edu.ar. Se realizarán visitas guiadas con un máximo de cinco personas por turno.

En exposición

Y se verá, también online en labienal.ar, las siguientes obras:

«Regresó», en metal, vidrio papel y una mariposa, de Andrea Nosetti

«Te lo estoy diciendo todo», en polipropileno de bolsas de mercado de la serie Conversación, de Carmen Romero

«Envoltorio de protección», hecho con una trama de fibra de chala de maíz y una urdimbre de cáñamo y nylon, parte de Chala, proyecto que incluye el anillo de apertura, de Gabriela Nirino

«Sí quiero», en resina ecológica, hierro y tiento de cuero, de Graciela Di Mónaco

«De enigmas afuera, de tripas adentro», collar en bies de algodón, telas de poliéster, elastano y nylon, de Graciela Lescano

«Que nada nos defina», anillo en cuerno, filamentos plásticos de escoba y resina, de Hebe Argentieri.

«Cartón casa», en cartón e hilo de lino, de Laura Giusti

«Percepción afectiva», colgante para cinturón en cuero crudo y una pistola plástica de juguete, de Lena Echelle

«En vuelo», colgante en pergamino de cabrito, de Marita Sario

«Como es adentro es afuera», collar en cobre de Montserrat Wöhlk

«Cuando cuerpo y mente son lo mismo», anillo en papel, resina epox, alpaca y bronce, de Patricia Gallucci

«Fragilidad», anillo en madera kiri, madera balsa, gesso y pintura en spray, de Paula Botto Fiora

«Encrucijadas I», colgante broche en maderas encoladas, grabado en papel de registro intervenido, plata, alpaca y acero inoxidable, de Paula Isola

«Calibre», broche en cobre y acero de Rafael Álvarez

«A pesar de todo, tratando de mantenerse», brazalete en cartón, papel amate, cartulina, gel e imán, de Roxana Casale

«Guante de la resistencia», en cuero de cabrito y badana de Vicky Biagiola.

Anillo «Todo lo que crece» en fibra de chala de maíz y madera, de Gabriela Nirino

Anillo en papel, resina epox, alpaca y bronce, de Patricia Gallucci

Anillo en polipropileno de bolsas de mercado plegadas, cosidas y entorchadas, de Carmen Romero