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Balbuceo de un preludio

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“No hay una sola verdad, por lo tanto todo puede ser de otra manera”, decía el filósofo argelino Jacques Derrida, y a partir de su premisa La Brújula Arte en tránsito, una red colaborativa de creadores que promueve la joyería como arte contemporáneo desde Chile, invitó a crear piezas en torno a conceptos como la levedad.

Una propuesta que se ve desde hoy y hasta el próximo jueves 15 en «Balbuceo de un preludio», la 3ª edición de Joya en tránsito 2022/2023, que muestra eso que “el artista se pregunta, mueve, se adelanta y tiene la virtud de plasmar esa mirada en sus creaciones”, dicen los organizadores.

Participan Annaid Hernández, Mónica Pérez, Ana Nadjar, Blanca Globbo, Paola Iglesias, Caco Honorato y Mariela Vicencio, Patricia Iglesias, Paula Botto Fiora, Camila Picon, Paula Isola, Clara Cisterna, Renata Meirelles, Fabiana Gadano, Rita Soto, Gabi Nirino, Roxana Casale, Gabriela Varela, Salvador Vico y Giuliana Mantovi.

También, Silvia Campanella, Holland Houdek, Soledad Ávila, Lorena Jarpa, Stella Maris Tessitore, Mabel Pena, Susana Ortiz, María Rosa Mongelli, Taibe Palacios, María Inés Nouzeilles, Vivian Urmeneta, Marilona Marek, Wiebke Pandikow, Marita Sario, Winnie Cheung Chu, Martha García, Yael Olave, Mónica Díaz-Pinto y Youjin Um.

Destacadas

Entre las argentinas participantes, se destacan seis. Con una serie que evoca su infancia, Paula Botto Fiora alude a “Padres que abrazan, sostienen y acompañan y brindan la seguridad de sentirse cuidado y a resguardo”, y cuenta que con hilo de papel fue tejiendo las sensaciones que rememoró, con sonidos y aromas. Presenta los broches «Somos 5» y «Al amparo» y el collar «Manos que cobijan»,  hechos en alpaca, pintura en spray e hilo de papel.

Fabiana Gadano, por su parte, se apropió de las palabras de Italo Calvino en «Los Cristales» y se pregunta si ¿El mundo desmenuzado que nos circunda sigue siendo el de entonces? Dice que piensa “en un mar que abraza lo que recibe, que aun aniquilándose incorpora a su paisaje de vida restos plásticos”. Así advierte que los océanos se fragmentan, tragan y devuelven minúsculas partículas. Y describe que “entretanto, en las playas, a la manera de un memento mori, esos cristales descoloridos y quebradizos se acumulan silenciosamente. El mundo que nos circunda no es el de entonces”. Su verdad, «Memento Mori», un anillo en plástico PET reciclado y alpaca.

Lo de Gaby Nirino es siempre una poética joyera. Y también se inspira en la obra literaria del escritor nacionalizado italiano en sus «Seis propuestas para el próximo milenio» y hace da detalles de su listado: “Pequeño, cada vez más pequeño. Que quepa en la mano. Que no dañe ni acongoje. Refugiarlo en un silencio. Llegar sin nada. Buscar con paciencia, buscar con cuidado. Aceptar las amorosas ofrendas del mundo. Acunar, solo un gesto. Sentarse bajo el árbol. Esperar. Que asome despacio, apenas un temblor de oro”. Muestra dos broches «Objeto para abandonar», construido en madera recuperada y latón enchapado, dorado a la hoja con una lámina de oro y pintado con tinta, y «Objeto para que pase el viento», tallado sobre ramas de árbol ahuecadas, con las que, además de con bronce, se construyó y también doró con una lámina de oro que se pintó con tinta.

Marita Sario cuenta que las piezas que presenta fueron realizadas ante las situaciones difíciles de 2020 y 2021, en las debió recurrir a lo que encontró en su taller y alrededores y, aunque le inquietaban los posibles límites expresivos de los lenguajes, le preocupaba un marcado, peligroso y alienante individualismo, insistió en sentir que el arte puede aportar su parte para hacer posibles otras miradas. En esas condiciones plantea sus balbuceos de lo que pasa a partir de circunstancias poco comprendidas, situaciones convulsas, no claras, fragmentadas. Así, advierte que los lenguajes no alcanzan a decir, expresar, comprender, que la mirada es esquiva y choca con frecuencia contra el desconcierto y, sin embargo, presenta su balbuceo entre los materiales y sus  mano: collares «Las palabras no alcanzan» e «Interferencias» en pergamino de cabrito, hilo de algodón y tintas.

La naturaleza del mundo

Mabel Pena declara que es en la naturaleza donde anidan todas las formas y sentidos, por eso es el gran escenario de su obra, así como la transformación de las materialidades es parte fundamental en la realización de sus piezas. Explica que su trabajo remite a su experiencia de buceo que refleja cierto temor y ansiedad e intriga por explorar e imaginar nuevos mundos. Y encuentra también una correlación entre la exploración marina y ese buceo interno hacia sus profundidades en la pandemia. Las formas y texturas que propone surgen del desarrollo de dibujo 3d, con vacíos, huellas, heridas, marcas, cicatrices que deja la evolución de la vida, bajo la superficie del mar y también en el alma. “En estas piezas no se trata simplemente de reutilizar materiales de desecho, sino también de la visión poética que les da una segunda oportunidad, la de volver a formar parte de un nuevo discurso que provoque la conmoción del espectador reflexionando acerca de los desastres naturales y apreciando a través del arte otras acciones posible”. Collares «Transmutación, arrecifes I» y «Transmutación, arrecifes II» en bolsas de polietileno recicladas y filamentos 3D.

El Dálai Lama inspiró a Roxana Casale quien sostiene que el mundo se vuelve cada vez más pequeño e interdependiente… “Hoy más que nunca la vida debe caracterizarse por un sentido de responsabilidad universal no solo de nación a nación y de humano a humano, sino también entre los humanos y otras formas de vida” Dice que la crisis del coronavirus aceleró esos tiempos que se veían venir confirmando lo frágiles que somos. Y sostiene que queda cada vez más claro que vivimos en un mundo que no registramos, que se agrieta y fractura, y que cuando irrumpimos en la naturaleza de forma tóxica generamos alteraciones difíciles de revertir. Collar «Tiempos que se aceleran» en papel japonés, papel de bolsas de infusiones tratadas, cuerina e imán y brazalete «Un Mundo que no registramos» en tela, papel japonés, papel de bolsas de infusiones tratadas, cuerina e imán.

Otra de las que participa de Balbuceo es Paula Isola, quien en estos tiempos en que todo se descarta elije trabajar con objetos guardados que considera reusables y con materiales de su propia cosecha como la kombucha. “Son partes de objetos queridos que conjugados abren la puerta a otros mundos, materias vivas que sorprenden, otras difusas. Unas pipas en las que fumó mi padre, bacterias y hongos que produje y cuidé según antiguas recetas, que en algún lugar de mi corazón se reunieron. Lo viejo y lo nuevo juntos, unidos a través de los sentidos”, cuenta. «Te llevo en el corazón», hecho con una pipa antigua, hongos y bacterias de cultivo, acero quirúrgico, alpaca y plata 925.

Interferencias, de Marita Sario

Objeto para abandonar y Objeto para que pase el viento,  de Gaby Nirino

Transmutación arrecifes I, de Mabel Pena

Tiempos que se aceleran, de Roxana Casale

Somos 5, de Paula Botto Fiora

Te llevo en el corazón, de Paula Isola